
Como otros órganos del cuerpo, los huesos están permanentemente cambiando



La osteoporosis es una enfermedad silenciosa. Los signos clínicos aparecen cuando una gran proporción de masa ósea se ha perdido. La forma de detectarla es a través de la densitometría ósea. Este examen utiliza una mínima cantidad de rayos X para medir la cantidad de hueso mineral, lo que tiene directa relación con la resistencia ósea. La medición se efectúa a nivel de la columna y cadera, porque son los puntos donde ocurren con mayor frecuencia las fracturas osteoporóticas.
Usted deberá recostarse vestida sobre una mesa de examen especial, que es parte del equipo de densitometría. El examen es indoloro y no toma más de 10 min. Es importante que recuerde que todos los elementos de metal (joyas, relojes, etc) o de plástico grueso no se encuentren próximos a la región que será examinada. El test compara la cantidad de hueso mineral al momento del examen con la de un adulto joven (20-30 años), que es cuando existe la máxima resistencia ósea. La diferencia entre el resultado de su examen en comparación con el de un adulto joven se expresa como un puntaje-T, o sea, desviaciones estándar por debajo o por encima del promedio de dicha población de control.

El test de densitometría ósea entrega información sobre el riesgo individual de fractura ósea. El examen no puede predecir cuando se producirá la fractura, pero sí que su riesgo de fractura sea mayor que si tuviese huesos de calidad normal. El conocer esta condición permite programar algunas conductas tendientes a prevenir las fracturas, como actividad física, cambios en la dieta, uso de reemplazo hormonal u otras medicaciones capaces de reconstruir la estructura ósea. El puntaje-T obtenido define la cantidad ósea y es uno de los factores de riesgo que su médico considerará al momento de efectuar el diagnóstico.